El pequeño grupo de entidades
multimillonarias que llenaban aquel extraño coliseo, con paredes reforzadas de
acero y oro, estaban cada vez más emocionados por ver el próximo encuentro
entre aquellos extraños “fenómenos”, como les decían. Este encuentro era el más
esperado desde hace más de diez años, ya
que un nuevo tipo de fenómeno sería presentado y puesto a prueba frente a sus
creadores, lo juzgarían y verían si es lo suficientemente bueno para permanecer
con vida.
-Aposte
todo por él-dijo un viejo canoso, dueño de una mega corporación, a su acompañante, una hermosísima mujer tan
egocéntrica y egoísta como su belleza.
-¿Te dieron
los detalles?-pregunto un hombre que se encontraba en el asiento de atrás,
mientras jugueteaba con aquel nuevo
celular que había sido anunciado hace poco pero aún no se había distribuido al público
en general.
-Solo me
dijeron que era extremadamente poderoso y paso todas las pruebas sin ningún
problema, es el más fuerte de todos- respondió el viejo, le guiño un ojo a su mujer.
Aquélla respondió con una ya ensayada risita, lo que no se esperaba el viejo es
que su muerte iba a ser causada por esta próximamente.
-¿Nada
más?-preguntó otro mientras fumaba un puro.
-No, aunque
pague una gran cantidad de dinero no me permitieron saber más- el viejo volteó
y dirigió su mirada a aquel hombre de aspecto sombrío y malévolo-Máximum debe
saber más, el dio diez veces más que yo y cualquiera de nosotros para este
nuevo proyecto.
Todos,
hasta esa egocéntrica mujer, voltearon a mirar a Máximum, el mayor
inversionista de aquella extraña y cruel recreación. Máximum era quizás el
hombre más poderoso del mundo, pero vivía en las sombras, solo las personas más
importantes sabían de él, y a lo que se dedicaba también era un secreto.
Faltaban
pocos segundos para que iniciara, las compuertas que se encontraban a una buena
distancia del público se abrieron y de ellas salieron soldados totalmente
armados y pequeños pero poderosos tanques. Todos ellos se agruparon formando un círculo dejando un
pequeño espacio para que el invitado de honor pudiera ingresar.
Un silencio
ocupo el lugar de repente, ya nadie hablaba. Pero al poco tiempo fue
reemplazado por el tintineo de unas cadenas, la hora había llegado y ella
estaba ahí.
La pequeña
y delgada chica de un extraño cabello celeste casi blanco se posiciono al
centro del estadio, rodeada por soldados y tanques, enemigos para ella. Lexi ya
le había hablado de aquel combate, sobrevivir, ese era el objetivo. “Mátalos a
todos y aseguraras tu vida, no tengas compasión ya que ellos no la tendrán
contigo” le había dicho aquella extraña pero amigable chica que desprendía
electricidad de su cuerpo cuando lo deseaba, y eso iba a hacer apenas las
cadenas se soltaran.
Los
espectadores se encontraban decepcionados. ¿No que era el más fuerte? Qué gran mentira.
¿Cómo aquella pequeña chica iba a acabar con aquel ejército sediento de sangre?
Habían visto de todo los pasados años, chicos y chicas de todas las razas y
culturas, pero todos se veían muy fuertes y poderosos, además de que poseían
aquellos impresionantes poderes.
La chica
respiro, la victoria estaba asegurada, ella sabía de lo que era capaz y no se
detendría por nada.
De la misma
puerta por la que salió la chica apareció un hombre, alto y guapo con una notable ascendencia asiática, el cual era el presentador.
-¡Bienvenidos
todos! ¡Este año tenemos el placer de presentarles a la nueva y más poderosa
creación de nuestros grandes científicos!-todos aplaudieron admirando a
aquellos intelectuales que se encontraban en el más alto de los palcos-¡Y como
saben, ya que los rumores se expanden como pólvora, su habilidad es única y lo
descubrirán en este momento!-el presentador corrió rápidamente hacia las
puertas que se cerraron después de él, nadie quería encontrarse en aquella
arena donde el olor a muerte estaba por todas partes.
Aileen
estaba lista, sabía que si ella no atacaba primero ellos lo harían, así que
empezó. Un tic sonó de las cadenas, estas se habían separado, dejando sus
muñecas libres, y al mismo momento el tiroteo inicio. Aileen separo los brazos
y los alzó, aunque no era necesario eso hacía que fuera mucho más fácil
levantar cosas con su mente, al mismo tiempo los tanques y soldados fueron
levantados en el aire.
El público
estaba extasiado, esa pequeña chica levanto a los hombres y los tanques, ahora
cada uno de aquellos hombres y mujeres con una gran cuenta bancaria la estaban
deseando tener en su poder.
Aileen tenía
que matarlos, tenía que hacerlo, pero… no podía, aquellos hombres solo buscaban
mantener a sus familias aunque tuvieran que morir, ella lo sabía, había escuchado
como uno de ellos firmaba un contrato de confidencialidad con los organizadores
del evento. No lo iba a hacer, quizás lastimarlos y dejarlos inconscientes funcionaria.
Bajó las manos con un rápido movimiento y todos los tanques y soldados no se
movieron más.
-¡Como ven
esta pequeña señorita es un mar de sorpresas! ¡Ahora esperemos que nos deleite
con el gran final!-dijo el presentador a todo el público con una gran y falsa
sonrisa.
-¡¿Gran
final?!¡Esto ya acabo, están inconscientes, pase la prueba, me voy!-interrumpió
Aileen lanzando una mirada llena de cólera al presentador.
-Señorita…-el
pobre hombre casi se hace en sus pantalones, en cualquier otro tipo de
circunstancias no soportaría que una chiquilla de su clase le hablara así, pero
él sabía lo que era y lo que podía hacerle.
-¡¿Qué?!-grito
la chica.
El público tenía
una extraña mezcla de emociones. Ira, la chica no respetaba las reglas, y diversión,
el presentador estaba siendo humillado por aquella pequeña. Todos estallaban en
risas menos Máximum que miraba a Aileen con severidad.
-¡Suficiente!-gritó
Máximum-la chica tiene razón, cumplió con su deber, dejarnos ver que es “útil”-todos
estaban asustados, mirando como aquel hombre que parecía matar con la mirada
les llamaba la atención-dejen que se vaya –dijo y se sentó.
Las
compuertas se abrieron y Aileen que estaba tan sorprendida como el resto camino
lentamente hacia ella, una vez que estuvo parada al frente de esta se
voltio-Gracias-dijo y paso.
Se había librado
de un gran peso de encima, no la matarían, pero en este momento era un producto
el cual estaba a la venta.








